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Compañer@s de camas...separadas

viernes, 23 de mayo de 2014

The Amazing Spider-Man 2... La gran duda...




The Amazing Spider-Man 2


Película de Spider-Man, donde, visualmente Spidey es Spidey: traje realmente molón,se mueve igual que en las viñetas y cuenta chistes horribles cuando se zurra con el maloso de turno, logrando arrancar risas a montones, pero fuera del traje es en muchos aspectos irreconocible: egoísta, bipolar, attention world, e incluso un poco sádico (escena en casa de Harry Osborn, aunque ahí lleve el traje)... , por no mencionar innumerables incoherencias argumentales que convierten al personaje en una diversión superficial que da espectaculares saltos y cuenta chistes... Debo ser yo que no entiendo las cosas, porque, si para el mundo esta es la esencia del Peter Parker/Spider-Man de la viñetas, no sé que he estado leyendo desde mis ocho años... 

¿Por qué digo esto? Porque muchos "seguidores" de Spider-Man dicen ver, en esta película, al mejor Spider-Man de pantalla hasta la fecha... Spider-Man es mas que volteretas, un poco de acción y chistes... Para eso me veo "Golpe en la pequeña china", "Demolitión Man", "La leyenda del luchador borracho" "Mercenarios 1 y 2" que me divierto infinitamente mas: cine "sencillo", directo, y nada pretencioso, que nunca pasa de moda... y ¿que tienen que ver estas películas con Spider-Man? nada, igual que los infinitos arcos argumentales expuestos en la película; cada cual más vergonzoso que el anterior.."Al menos resolverán alguno, ¿cierto?" "No creas, lo ambiguo está de moda"

A lo mejor, he malinterpretado las historias y el enorme trasfondo que hay en el personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko, así como sus exquisitos secundarios: Tío Bien, J.J.Jameson, Flash Thompson, y un extenso etc (¿esos quienes son? pregunta mi primo de 5 años tras ver la película...). Por tanto, de ser así, parte de mi vida comiquera ha sido una gran mentira...

P.d: Aun con todo, esta película, tiene la escena más apabullante y cargada de emoción que he vivido en los cines desde que tengo memoria. Marc Webb, con la mencionada escena, logró encogerme el alma y hacerme sentir lo mismo que en las viñetas... Si toda la película fuera igual de magistral que esa breve pero intensa escena, hasta Jack Kirby volvería a nosotros para aplaudir y dar su bendición.

P.d.2: Es agradable ver a Peter Parker con sentido arácnido... aunque se ve que tiene telaraña infinita...

P.d.3: No he mencionado a los villanos... pero si lo hago, no termino nunca; menudo despropósito: 
Rhino: "Os vroy a muatarr a trodos!" o algo así... se habrá quedado a gusto el bueno de Paul Giamatti... (tío, tu antes molabas, que gracias a ti conocí el cómic "American Splendor").

Electro: "Spider-Man es mi amigo... bueno, ya no lo es... en realidad, ahora sí, ahora no...¡Ay, no sé, las anguilas eléctricas me confunden!"... por no hablar de como un nerd super pringado de tal calibre puede estar tan mazado y tremendamente bueno.. Jamie Foxx lo intenta, pero de verdad, no hay por donde coger a este híbrido entre el Edward Nigma de Jim Carrey en Batman Forever y el Hector Hammond de Peter Sarsgaard en Green Lantern... Definitivamente, Max Dillon estaría "orgulloso", si señor...

Duenve Verde: (Dane DeHaan es el actor que mejor cumple de toda la película, el chaval se esfuerza por hacer creíble a su increíble personaje, el cual, es el colmo de las epifanías. Tiene como tres o cuatro a lo largo de la cinta... 

P.d.4: Mención aparte para esa Tía May de chichinabo que nos han colado... Que vuelve a salir como 10 minutos en toda la maldita película. Siguen sin comprender que tía May es el epicentro de Peter Parker... Y no me vengan con, modernismos ni pollas, leánse "Ulitmate Spider-Man", y hablamos: Spidey actualizado pero manteniendo la esencia. Bendis, quiero un hijo tuyo..

P.d:5: La introducción de la película es para hacérselo mirar. Me imagino a los guionistas haciendo apuestas por ver quien tenía la idea más absurda...

P.d.6: La música es lo peor que he escuchado en años...

Y el martirio no ha hecho más que empezar, pues se avecinan más secuelas y spin off...

Nos leemos

RONDI

miércoles, 21 de mayo de 2014

Relato Corto: "El Secreto oculto tras Las Flores"... (microrrelato)



"He aquí, uno de los misterios que evidencia la primavera: pasó, hace cientos de años, que a dos grandes escritores, de la época, les era esquiva la musa inspiración. En busca de la misma; paseando por los jardines de Viena, uno de ellos vio a una hermosa dama acompañada de pluma y papel… Destino incierto u obvio, según cada cual; ya que de ellos, nunca más se volvió a saber."

                                                                                         
                                                                             ¿FIN?



Al margen de la ñoñería que envuelve a esta entrada... Saludos amig@s, el microrrelato que acabáis de leer será el segundo que me publiquen en un libro, siendo la editorial Diversidad Literaria, la encargada de tal misión, como ya hicieron en mi primera publicación. El relato en cuestión formará parte de una antología dedicada a la primavera: "La primavera... la sangre altera", en la que también participará mi pequeña Kattia, osease, mi mejor amiga y "nieta". De modo que la alegría es doble. Si bien ninguno está entre los finalistas, es un honor formar parte de los seleccionados y que publiquen un texto que has escrito. 

Mi enhorabuena a todos los seleccionados, finalistas y a la vencedora. 

En unos meses, cuando se publique el librico, el cual tendrá un número limitado de ejemplares (se pueden adquirir en: http://www.diversidadliteraria.com/libreria/la-primavera-la-sangre-altera-2014/)  os lo muestro.

Gracias por leer y a disfrutar, que la vida son dos primaveras.

Nos leemos.

RONDI

viernes, 2 de mayo de 2014

Relato corto: "INTROSPECTER"



-    Respondiendo a tu pregunta: sí, vivo obsesionado, y mis personajes lo saben. Son víctimas directas de mis, más que probables, carencias emocionales. Pregunten sino a cualquiera de ellos…
… vaya, parece que en este momento tienen "miedo" de hablar. No sé porqué, ¿acaso; dentro de mis mal sanas obsesiones; no intento, mayoritariamente, darles un atisbo de esperanza? Esperen un momento, por favor…

      En algún lugar de la región creativa del lóbulo temporal perteneciente al hemisferio derecho de mi cerebro:
-    ¿Qué coño os pasa? Están realizando un reportaje sobre mis historias, tenéis que aparecer.
-       No –Mig~ul  se erige portavoz de los personajes.
-    ¿¡Que puñetas!? –respondo incrédulo–. ¡Vale, vale!. Vamos a calmarnos. Cogemos aire profundamente y lo soltamos despacio –mis personajes obedecen mientras continuo dando las pautas–. Inspirar, espirar, inspirar, espirar, inspirar, expirar, inspirar, e… un momento ¿quién ha dicho eso?
-      Tu –dice Vika, hiperventilada.

         Vika, que ha hecho frente a múltiples indeseables cuando ejercía la prostitución bajo la constante amenaza de las mafias, está nerviosa.

-    Has sido tú  –reafirma Mig~ul–.  ¿Ya no recuerdas que algunos de tus personajes somos tu fiel reflejo?... No sabes distinguir tus pensamientos de los nuestros. Careces de voz propia, y nosotros, por ende, también.

        Anonadado, me miro en un espejo que, de la nada, se aparece ante mí. Es un espejo formado por piezas de puzzle, y cada pieza tiene una curvatura, deformando, así, mi yo… No me gusta lo que veo. Cierro los ojos, y allá afuera, en el mundo real, Pedro el entrevistador, pregunta si me encuentro bien. Con un sutil gesto, mi yo corpóreo le indica que aguarde.

        Dentro de mi mente, sigo con los ojos cerrados; cuando, de manera impulsiva, decido golpear el espejo con mi puño derecho; puño, que inesperadamente, está forrado de indestructible Adama… osease, de un metal indestructible cuyo copyright me impide escribir su nombre… En cualquier caso, lanzo mi mejor golpe, pero no alcanzo mí objetivo; no sé cómo, el espejo ya no está; en su lugar, aparece Marta. La colisión es descomunal… Marta muere al instante, con parte de su rostro desfigurado. Sin embargo, sus ojos permanecen totalmente abiertos y cristalinos: acusadores... 

         Me horrorizo ante tal espectáculo. He asesinado a una de mis propias creaciones, a mi propia hija. Sin pensarlo me abalanzo sobre su cuerpo inerte.  Intento abrazarla, pero se vuelve intangible. No se desvanece, simplemente, puede atravesarse. Sus ojos, de repente, se cierran. Comienzo a tener nauseas...

      ¡MIS MANOS! Con tanto sin sentido, no había recabado en mis manos. Ya no son humanas. Tienen una forma que me resulta imposible describir, de modo que imaginen un aspecto adecuado para la situación… De rodillas, junto a un cuerpo que mis inhumanas manos son capaces de atravesar, agonizo.

          Una sombra se cierne sobre mí. Por fortuna no son mis creaciones, sino Pedro, que harto de esperar, se aproxima a mi yo corpóreo, chasqueando los dedos. Al tercer chasquido, Pedro es testigo de mi crimen. No se cómo, pero se encuentra en la región creativa de mi cerebro: <<¿Dónde hay un botón del pánico cuando más se necesita?>>. Me cuestiono de forma subconsciente.

-       Probablemente, sea un sueño –dicen Félix y Alba al unísono.
-       ¿Un sueño? –pregunto, esperando que así sea.

         Pasado unos segundos, reflexiono: si realmente fuera un sueño, ¿acaso no deberíamos estar en el sistema límbico del cerebro y no en la región creativa?... Es más, ¿por qué soy consciente de en qué parte de mi mente nos encontramos?... ¡Oh Dios! mejor me voy a dormir… o ¿sería a despertar?

-     ¡Espera! –vocifera Pedro; que, lejos de toda lógica pero en efecto, se encuentra en mi mente; y unido de la mano de mis personajes, forma una  cadena a mí alrededor–. ¿Creías que podías librarte de tu crimen como si nada?

-      Ha sido un accidente –afirmo, intentando achicar la culpabilidad que me carcome.

-    No me refiero a Marta –aclara Pedro, mientras señala a todos los personajes, y añadiendo entre dientes– Un accidente...  

-       ¿Cómo? –pregunto.

-        De modo que somos un accidente –concluye Pedro.

-    ¡No, no! Me refiero a la muerte de Marta… ¡n… no puede ser! –mi mente tarda en procesar tanta caótica información–. Has dicho: <<somos un accidente>>. Te… te has incluido. Pero si yo no te he creado, eres una persona real. Estás ahí fuera... 

-       Explícame, entonces, que hago en la región creativa de tu mente.

-      Intentas confundirme. Seguro que esto es un sueño, como dicen Félix y Alba –Pedro, antes mis palabras, ríe con sarcasmo e interrumpe.

-      Un sueño, un sueño, todo para ti es un sueño… ¿Cuántas veces has hecho que tus personajes repitan tan manida frase?

-   ¡Calla! Es un sueño, un puto sueño. Uno del que, tal vez, algo recuerde cuando despierte. Puede, incluso... sí, que lo convierta en un relato. Eso, un relato, sobre las pernoctancias provenientes de mí subconsciente. Eso es. E...es más, creo que debo daros las gracias; sin vosotros…

-    ¡BASTA! No solo te inventas palabras; además, hablas por hablar: sin decir nada relevante –Pedro alza la voz de tal forma que altera, más si cabe, mi estado de ánimo.

-    ¿Me gritas a mí? ¿Yo, que según tú, soy tu hacedor? Si realmente eres una creación mía, puedo hacerte desaparecer cuando me plazca.

-    ¿Cómo hiciste con la pobre Marta?... bueno, no ha desaparecido como tal, sigue de cuerpo presente –Pedro señala el inmóvil cuerpo–. Pero muerta.

         Las palabras de Pedro se clavan en lo más profundo de mí ser. Angustiado, dirijo la mirada hacía Marta. La observo detenidamente, y centro mi atención en su desfigurado rostro, cuando: ¿repentinamente?, abre los ojos al tiempo que suena un estridente sonido de violines. Doy un fuerte respingo ante el "inesperado", recurso. Me cuestiono:
-         ¿Desde cuándo esto es una historia de terror barato?
    Pedro responde:
-         Podría decirse que desde aquellas primeras líneas que escribiste allá por el 2010…

          Sus palabras perturban, aún más, mi ya confusa mente... Dirijo mis ojos hacía el lóbulo occipital... debe estar dañado. Eso, o no llegan estímulos desde del exterior. Mi yo corpóreo no responde… Necesito una explicación. Me predispongo a escuchar:
-        Me rindo… Habla, por favor. –imploro ante mis propias creaciones.

-     Ahora que finalmente tengo tú atención –Pedro lanza la bomba–. Tu nos creaste, nos diste vida, pero ¿con que propósito? ¿Cuál es nuestra finalidad? ¿Entretener? ¿A quién? ¿A ti, al mundo? ¿Arrancar sentimientos; somos acaso una moraleja? ¿Un instrumento, un trampolín hacía la fama? Dinos Alberto ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué sentido tiene nuestra existencia? Y lo más importante ¿Tenías nuestro beneplácito? ¿Pensaste alguna vez en cómo podríamos sentirnos, como podría afectarnos?... Toda creación, acaba sabiéndose como un ente ficticio, y por tanto, incompleto, tanto en cuanto, su hacedor no sea capaz de evolucionar como persona. Si tu no creces, nosotros no crecemos ¿Tan vacía está tu vida que juegas a ser Dios (signifique, eso, lo que signifique)? Dinos ¿qué pretendes?

          Mientras Pedro me sermonea y apabulla con mis propias palabras, o más bien, mientras me sermoneo en boca de Pedro y me cuestiono sin hallar respuesta alguna, reaparece, a unos tres metros, el espejo de antes; pero en esta ocasión, con una superficie totalmente lisa. A simple vista, es un espejo completamente normal. Me aproximo a él, pero… se aleja, como si un campo de fuerza invisible mantuviera entre nosotros una distancia de seguridad. Cuanto más intentó acercarme, más se separa de mí... Como si yo, realmente, no quisiera verme reflejado en él. A pesar de ello, sigo corriendo... Ahora, sólo estamos el espejo y yo.

         Han transcurrido veinte segundos desde que comenzó tan absurda persecución, sin embargo, parece que he recorrido más distancia, en estos veinte segundos, que en mis veintisiete años de vida… el espejo siempre tiende a infinito… O eso parece indicarme un túnel concebido de total oscuridad cuyas fronteras imaginarias, están delimitadas por fugaces destellos de lo que parecen, una vida mejor...

   -   ¡Estoy harto! ¡Quiero respuestas! –digo exhausto y deteniéndome para recobrar el aliento: <<¿por qué me canso? en realidad, ¡no me he movido del sitio!>>

        -   ¿Respuestas?  –Pedro reaparece ante mí–.  Mírame entonces  –alega Pedro, que ya no es Pedro en sí mismo, sino la fusión de todos mis personajes; un puzzle viviente, un monstruo de Frankenstein hecho de miembros de todas mis creaciones. Ahora, son uno.

    Estudio con horror a la criatura. ¡Qué imagen tan dantesca!  Creo que voy a vomitar…

        -   ¿Quieres respuestas?  –la voz de mi propio monstruo de Frankenstein es, a pesar de sus diferentes timbres; ¿repulsiva?... No. Para mi sorpresa, es coralmente agradable.

        Sin saber cómo, la voz coral; me doy cuenta que en off, pues mi monstruo de Frankenstein repentinamente carece de boca; me ofrece la ansiada respuesta. Tras pronunciar varias palabras me percato de que esa voz en off es la mía y habla en primera persona: tiene sentido.

     Tras escucharme a mí mismo; y perdonad que no reproduzca mis palabras, pero prefiero reservarme el derecho a la intimidad (aunque sea un poquito); el espejo se detiene. Estoy preparado para enfrentarme a él. Avanzamos el uno hacía el otro.

         -   Ha llegado el momento de mirarse al espejo…

      Finalmente, el espejo y yo; frente a frente. ¿Cómo explicarlo? ¿Cómo describir las sensaciones que recorren mi cuerpo? Mi reflejo, como habrás adivinado de antemano (o no), es el mismísimo Pedro, a partir de ahora conocido como Peter Monster (si bueno, ¿por qué no?). Mientras pienso en lo espantoso que todo esto resulta, atisbo que, desde hace largo rato, una suave melodía armoniza la escalofriante situación, y que, conforme avanza dando paso a un precioso in crescendo, el reflejo de Peter Monster se resquebraja; como un huevo, está perdiendo pedazos de sí mismo… ¡No! De los diferentes personajes de los que se compone: una crisálida.

     Peter Monster, este desaparece… Ahora, sólo hay un niño.

       ¡Un momento!, esos ojos azules, ese pelo rubio y ondulado, esas orejas puntiagudas y separadas que harían abochornarse al mismísimo Dumbo. Esa mirada llena de inocencia: soy yo, hace veinticuatro años. Miro a mi yo de antes. Él, hace lo propio conmigo, y sonríe. Abro los ojos con estupefacción y me doy cuenta de que, hasta hace unos instantes, yo no había sonreído desde...  Entonces, percibo que su inocencia, su alegría, su esperanza, siguen en mí, nunca se han ido, sólo las encerré en un calabozo y tiré la llave… ¿Qué he hecho con mi vida?


       Mi yo pequeño alarga el brazo, traspasando las fronteras del frágil cristal, y acaricia mi mejilla con ternura. Su tacto me colma de paz, y al mismo tiempo, de fuerza y vitalidad. Es… es… como volver a nacer…



                                                                ¿FIN?


Escrito por Alberto Rodríguez Carmona.

Nos leemos.

RONDI (osease, el propio Alberto R.C)