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jueves, 10 de abril de 2014

BLUES PILLS + Árida: [Sala Lemon, Madrid - 08/04/14] - (Full Version Review)



Prólogo: El martes noche mientras medio mundo estaba pendiente del pase a semifinales del Real Madrid en la Champions League; y otro pequeño porcentaje ensimismados ante la reducción de distancia entre Marte y la Tierra, permitiendo, de tal manera, ver el planeta rojo más cerca que nunca; servidor y un puñado más de afortunados o incautos, según se mire, eramos bendecidos con una noche de rock en general y de stoner, (por un lado) y blues (por otro) en particular. Ofrecida por dos grupos muy a tener en cuenta:


Blues Pills: Nacidos en 2012 y con tres EP publicados hasta el momento: "Bliss", "Devil Man" y "Live in Rockpalast", el cuarteto americano-franco-sueco; cuyo batería y bajista fueron integrantes del reconocido grupo: Radio Moscow; está llamado a ser uno de los grupos punteros del nuevo siglo, con una propuesta musical nacida directamente de la década de los setenta. Llegarán alto, siempre y cuando no sean seducidos por el lado oscuro del backstage... Por lo pronto, en sus actuaciones sólo se ven acompañados por sus instrumentos y botellas de agua: ¡Sexo, Agua y Rock´n Roll!





ÁridaDúo madrileño que publicará su primer EP: "Cenizas", en unos días, se presenta al más puro estilo The White Stripes, pero con un sello de identidad más que logrado y bastante encauzado, tal vez, no del todo definido, lo cual es perfecto: brindemos por la constante evolución musical. En este caso, estos dos valientes nos obsequian con un rock directo, atrevido como pocos y contundente, muy muy contundente.



BLUES PILLS o como detener el tiempo, por no decir, retroceder en él: 




Eramos unos cuantos los que esperábamos la llegada a nuestras tierras de estos Píldoras Azules, cuya propuesta musical es toda una revolución, pues nunca un grupo tan joven se supo tan dulce y deliciosamente añejo, con el permiso de los jovenes irlandeses: The Strypes. 

Se suele decir que las modas vuelven, y de hecho, lo que está de moda, hoy día, es ir de retro. La nostálgica mirada al pasado es sinónimo de estilismo, quedando como algo superficial, es decir, ¿donde queda la pasión?. Afortunadamente, aun quedan, o más bien nacen (dada la temprana edad de estos músicos 18-26) personas que miran atrás en el tiempo, no tanto con nostalgia, como con el firme propósito de alimentar el presente y prolongar el legado de una música hecha con y para el alma. 

¿Cual es ese legado? Al margen del Flower Power, del LSD y furgonetas Volkswagen, todo ello muy bonito y maravilloso pero otra moda al fin y al cabo, en los años comprendidos entre la segunda mitad de los 60 y la primera de los 70 se puso en jaque a la industria musical; que hasta entonces sólo apostaba por nuevas promesas siempre y cuando la mayoría de su repertorio fueran versiones de versiones de versiones de canciones de cuna o jazz paridas durante los años 20-30; una industria que vio como el auténtico rock´n roll duraba apenas cuatro años (1954-1958), pasando, los grupos o músicos de corte rockero/blues, como Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Little Richard o el propio Elvis Presley a un muy segundo plano para el gran público.


En esas, llegaron entre 1961/62 ciertos escarabajos procedentes de Liverpool y ofreciendo un repertorio, mayoritariamente, de temas propios, y siendo rechazados por bastantes discográficas, contactaron con el productor George Martin, quien dijo: "lo vamos a petar"... Dicho y hecho, The Beatles lo petaron, y abrieron las puertas de la autoría compositiva y los caminos de la experimentación musical a muchos artistas emergentes que, quien sabe si no hubieran sido víctimas de una industria musical que poco o nada arriesgaba para que la música evolucionara. 

Al tiempo que los de Liverpool llamaban la atención del mundo, irrumpió, en el 62, un tal Dick Dale de Boston que traía de vuelta el sonido rock de los 50 fusionado con pasajes de guitarra espídica (famosa su canción "Miserlou" que da inicio a la genial película Pulp Fiction) siendo así, precursor del Surf Rock junto a grupos como The Ventures o los míticos The Beach Boys, quienes fueron fuertemente influenciados por el álbum "Rubber Soul (1965)" de The Beatles, de cara a tomar la determinación de producir discos formados, enteramente, por canciones propias, creando así su aclamado "Pet Sounds (1966)", que a su vez, impresionó al cuarteto inglés, tanto, que se produjo así uno de los duelos artísticos más beneficiosos, para el ser humano, que haya estallado jamás, con el objetivo final de crear el mejor disco de rock de la historia. Si bien yo no me atrevería a catalogar ningún álbum de rock, por muy bueno que sea, como el mejor de la historia de dicho género, es innegable que Los Escarabajos terminaron de revolucionar, en 1967, la música y su industria con el que es, para muchos, el mejor disco de la historia: "Sgt. Pepper´s Lovely Hearts Club", siendo la erupción definitiva para la evolución de la música contemporánea. Tras el éxito del álbum, las discográficas abrieron sus puertas a las miles de nuevas propuestas de jóvenes y talentosos músicos que se convertirían en auténticas leyendas: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Frank Zappa, The Doors, Pink Floyd, publicando todos ellos, entre otros muchos no mencionados, un álbum antes de acabar 1967. Curioso ¿verdad? 


Así, daba inicio una época de retroalimentación, cargada de influencias allá donde mirases, o más bien, escuchases. El trabajo de unos, inspiraba a otros, y el trabajo de esos otros, devolvía la pelota, cual partido de tenis, ejerciendo nuevas influencias, formándose una espiral en constante expansión donde la creación artística y musical llegó a niveles que jamás han vuelto a igualarse... ¿Hasta ahora?... (Siempre con el beneplácito de los grandes autores de la música clásica). Si bien estas: premisa y pregunta, son un tanto osadas, no conozco a ningún grupo, nacido durante el nuevo siglo, que defienda y transmita el espíritu de los artistas antes mencionados, y otros que vendrían, como lo hace BLUES PILLS. Si bien no conozco todo el panorama actual, en caso de irnos a referentes del momento con tintes de rock añejo, nadie como King of LeonThe Black Keys, o en su día, Wolfmother, y aun así, ninguno llega a alcanzar las cotas de excelencia de estos chavales. Hay un grupo madrileño, llamado Pepper and the Stringalings, que son serios "competidores" de los Pildoras Azules con un sonido muy blusero cuya cantante tiene un regusto soul delicioso y con tintes funkys y hardrockeros, sin embargo y a pesar de su calidad, no me llegan a la patata como si lo hace Blues Pills, quienes en menos de dos años, desde su formación en 2012, ya está girando por el mundo como cabeza de cartel, habiendo participado en importantes festivales de Europa, como el Crossroad Festival de Alemania.

Blues Pills dándolo todo en directo

Entre tanta búsqueda de identidad propia por marcar una diferencia en la música, siempre se percibe, en cualquier grupo actual, reminiscencias a épocas/décadas intermedias entre los 60 y el nuevo siglo. Sin embargo, Blues Pills, se han saltado los 80, los 90 y lo que llevamos de siglo, es decir, los Pildoras son la continuación directa de los más grandes músicos de los 70. Escuchando temas como "The River", "Bliss" o su demoledora "Devil Man" es imposible no percibir a Led Zeppelin, a Aretha Franklin, a Janis Joplin, a Jimi Hendrix, Pink Floyd, Fleetwood Mac... Cualquier otra influencia temporal, aun existiendo, queda casi descartada. Es más, tras disfrutar de su música en directo, me pregunto: ¿No serán las mismas leyendas del rock/blues/soul reencarnadas?... Tal vez exagere, pero tras la vivencia del martes noche y la del concierto de The Strypes el 31/10/13; teloneando a otros monstruos como son Arctic Monkeys; la esperanza ha vuelto a mi. El rock de los setenta, está muy vivo y en el caso de Blues Pills, se abre paso a golpe de blues y riffs pegadizos, armonías psicodélicas, solos imposibles, percusiones potentes y cargadas de arritmia que se toman su kitkat con sutilezas que congelan el tiempo, de bajos que, SORPRESA, se oyen, marcando con precisión el tempo de una época de gloria que perdurará en nuestro recuerdo, aun sin haberla vivido, y una voz prodigiosa, heredera de las más grandes voces del soul, como pocas veces he oído... sobretodo, por qué en efecto, no se pudo escuchar en directo. 

Es aquí donde tanta expectación se desmorona, levemente y en diferentes tramos, pues al llegar a la Sala Lemon de Madrid y pasar por taquilla, me anuncian la bomba: Elin Larsson (voz) esta pocha de la garganta y no puede cantar... Antes de que pueda reaccionar, se apresuran a informarme de que a pesar de ello, el resto de los integrantes ofrecerán un concierto instrumental; momento en que sentí un duelo interno: 
1. Adoro la música enteramente instrumental. Es algo que se está perdiendo y me jode, muy mucho.

2. Tenía muchas ganas de comprobar por mi mismo hasta donde llega el chorro de voz de la encantadora Elin.



De modo que había dos opciones: Disfrutar del concierto instrumental, el cual creía que estaría plagado de improvisaciones a la vieja usanza o largarme a casa y reclamar el dinerico de la entrada. Es obvio, que tras el paseo al centro de Madrid, no me iba a ir de vacío del lugar y menos habiendo teloneros, pues nunca sabes con que te puedes encontrar; he aquí una de las gratas sorpresas de la noche.
Sin saber, tan siquiera, el nombre del grupo en cuestión, a eso de las 20:30-20:45, subían al escenario; preciosamente equipado con dos baterías (una para cada grupo), una maravillosa Gibson Les Paul negra y unos cuantos pedales de distorsión; dos personas: Sara y Javier. Para mi sorpresa, únicos integrantes del grupo Árida. Lo primero que pensé: "¿Van a abrir el evento ellos dos solos?... ¡Vaya par de bemoles, si señor!"
Segundo: "¿Tendrán parecidos con The White Stripes o The Black Kyes?" De tenerlos, son pocos, desde luego, y eso no quiere decir que no les puedan servir de influencia, sino, que como he dicho al principio, el dúo tiene claro lo que quiere ofrecer, o más bien, como quieren disfrutar haciendo música.

                                                                                            ÁRIDA

Foto de Áitor Nova (rockeo.es)

Sin más dilación, Sara (Voz/Guitarra) y Javier (Batería) ocupan sus respectivos lugares junto a sus instrumentos y comienzan el que para mi fue un gratificante y recomendable concierto de puro rock, muy stoner, que golpea de forma directa a la mandíbula: grupos así, los quiero yo para mi conjunto (como diría Manolo Lama). Abrieron el concierto con una Intro que presagiaba un espectáculo de altos vuelos. Mi fuero interno rebosaba alegría y adrenalina, UN GRUPO ACTUAL QUE SE DEJA DE MOÑADAS (véase el abusivo número de grupos pop-indies gafapásticos que inundan el panorama) y se atreve a componer canciones que no dejan un segundo de respiro. Si bien no recuerdo cuales eran... me dejé llevar tanto, que olvidé acumular información para la reseña... aunque eso habla muy bien del buen hacer de este dúo. No paré de moverme, de hacer air guitar, air drum y de zarandear mis pelos al viento. Culpa de ello son sus riffs potentes y distorsionados que se prolongan sin temor, como si de "A song for the Dead" del grupo Queen Of Stone Age se tratase, conducidos de forma muy precisa por una percusión aguerrida con momentos atronadores, y eso que Javier tuvo un "leve" problema con el parche de la caja: se resquebrajó... Por lo que debía golpear con cuidado para no terminar de romperlo... Cuando el grupo me ha facilitado este dato, me he quedado bastante perplejo, pues en ningún momento se apreció tal dificultad. Lo cual demuestra solvencia por parte del dueto para salir airosos de los, tan consabidos, males/imprevistos del directo.

El sonido, personalmente, me gustó mucho. Pues sin ser lo más depurado que se puede escuchar, me ha retrotraído a los ensayos en garaje o locales de cuando tocaba en Eternity o Brainstorm, pero no olvidemos: eran teloneros, y ya se sabe que el equipo bueno y la potencia se suele reservar a los cabezas de cartel. Aun con eso, hablamos de un rock donde la distorsión cobra gran importancia en esos pasajes de riffs poderosos donde los cambios de ritmos se hacían frecuentes, jugando muy sabiamente con el tiempo y los silencios. Instantes en que la complicidad entre Sara y Javier salía a relucir, llegando a esbozar sonrisas por la buena ejecución de dichos compases; mostrando así, que por encima de cualquier cosa, era su momento y como tal, lo estaban disfrutando a tope. APPLAUSED!

(Siguientes dos imágenes realizadas por mi)

La única queja respecto al sonido, es que la voz de Sara en varios momentos se diluía entre tanta distorsión, no pudiéndose apreciar, del todo, su capacidad vocal, la cual, tuvo instantes cargados de sensualidad en los fragmentos más pausados que eran abatidos con puño de hierro mediante puentes y estribillos feroces y rabiosos. Auténtico rock cargado de sinceridad y pasión sin temor al que dirán.
  
Como es obvio, al ser un dueto, y no tener samplers de fondo que acompañen, hay ciertas limitaciones a la hora de abordar ciertos aspectos musicalmente hablando, y claro, ellos no tienen el equipo de Jack White y su hermanísima. A pesar de ello, suenan compactos y contundentes. 

Poniéndonos tiquismiquis, tal vez les falte más comunicación con el público, pero:

1. Había cuatro gatos. 
2. No es nada fácil abrir un concierto para los cabeza de cartel, menos, cuando tu propuesta musical está alejada del blues y virtuosismo extremo de un grupo como Blues Pills.
3. Es su tercer concierto, como dueto.

Por tanto, poco a poco irán ganando en confianza y tablas, ofreciendo, seguro estoy de ello, conciertos aun más vibrantes.

Tras el susodicho concierto, con el que perdí la noción del tiempo, tuve el privilegio de charlar con ellos y he de decirlo: son la mar de majos. Se han ganado un seguidor (y espero que un amigo), tanto por su música como por salaos.

SETLIST:
1 - Intro
2 - Abismo
3 - Descifro el tiempo
4 - La nada
5 - PJ Harvey (cover)
6 - Desaparecer
7 - John The Revelator (cover - canción blues reconvertida a Stoner)
8 - Quebranta


Inicio del concierto: Intro + Abismo (vídeo grabado por mi mismo mismamente), dado que es la primera canción aun había que ecualizar el sonido correctamente.





                                                                                 BLUES PILLS




Eran las 21:30 cuando los esperadísimos Pildoras Azules saltaban al escenario, sin su vocalista, cuya ausencia fue explicada por Zack Anderson (bajista) ante un público que no llegaba al centenar de personas (acudió poca gente, la verdad) y así dio comienzo un viaje a través del tiempo, sin necesidad de DeLoreans ni condensadores de fluzo, donde el batería, Cory Berry, el bajista, Z.A, y el joven guitarrista francés Dorian Sorriaux (18 años, y ya es, sin temor a equivocarme, la fusión perfecta entre la exquisitez técnica de David Gilmour, la envolvente armonía de Jimmy Page y la vertiginosa destreza de Ritchie Blackmore) nos adentraron en un mundo de éxtasis musical que atrapó al colectivo. Yo estaba a metro y pico del escenario, por lo que no se como se comportó el público a mis espaldas, pero la gente a mi alrededor contorsionaba sus cuerpos como antaño lo hicieron aquellos afortunados que disfrutaron de los directos de aquellas grandes figuras cuya música inundaba el alma de la época, y de tal manera, fuimos poseídos por la excelente música del, entonces, trío. Que si bien apenas se comunicaban con el público, se limitaron a tocar, pero ojo, que manera de tocar. Aquello fue el paraíso musical:

Las siguiente imágenes no pertenece al concierto... mi mente y cuerpo
estaban poseídos por la música, por lo que eché cero fotos...

- Interpretaciones perfectas, cargadas de virtuosismo y auténtico amor/sentimiento/pasión por la música, con un desparpajo y fluidez inusual. Un ambiente realmente mágico.

- Un sonido excelente. De hecho, se me hace raro tanta exquisitez y pulcritud, ya que canciones como "Bliss" bebedora del estilo distorsionado y cargado de wah-wah de Hendrix, dan claras muestras de que se puede sonar añejo y distorsionado sin necesidad de un sonido sucio. Sencillamente impresionante. El bajo, el cual tiene mucho peso, se escuchaba a las mil maravillas, siendo tal su presencia y vigorosidad que en ocasiones te perdías en sus pegadizos riffs llegando a olvidar los solos de guitarra. La batería fue el instrumento que dio algún que otro susto, pues Cory pisaba con tanta fuerza el pedal del bombo que a veces sonaba como si hubiera reventado la rueda de un coche, pero fueron momentos muy puntuales, siendo su contenida métrica la mayor protagonista, en lo que ha percusión se refiere, lo cual esta bien pero no. (Aquí viene una de las partes "negativas"). Me explico: el nivel de improvisación fue demasiado convencional, aunque igualmente fabuloso. El grupo se "limitó" (ojala yo pudiera limitarme de tal manera) a interpretar sus canciones de estudio (la mayoría con voz) de manera instrumental, añadiendo compases con algunas improvisaciones o pequeños juegos con los silencios y puentes, sin llegar a los niveles de "desfase" que podría esperarse de unos músicos tan excepcionales como ellos (se me viene a la mente el trío de rock/jazz fusion instrumental, The Aristrocrats, cuyo concierto disfruté el 7 de febrero en la Sala Live y el rollo fue bien distinto, generándose mucho feeling entre el grupo y el público, siendo la improvisación la nota dominante, cortando las canciones de forma inesperada para comenzar a jugar con los asistentes, teniendo todos los instrumentos el mismo nivel de protagonismo).


El grupo podría haber prolongado las canciones durante decenas de minutos, como lo hacían Deep Purple o Led Zeppelin, sin embargo, parece que no se sentían del todo cómodos, allá arriba, sin su vocalista, lo cual puedo comprender, pero no compartir del todo, es decir, como músicos tuvieron la oportunidad de brindar un concierto diferente al que acostumbran:  "aprovéchalo, disfruta y haz disfrutar, se osado, convierte canciones de seis minutos en piezas cargadas de improvisación y desfase que lleguen a los veinte minutos, añade riesgo a tu depurada interpretación"... lo cual hubiera dilatado la duración del concierto, que se quedó en escasos por no decir míseros, 45 minutos, residiendo la mayor parte de las improvisaciones en el lucimiento de las seis cuerdas, siendo el bajo y la batería "meros" metrónomos con algún momento de espontánea explosividad... eché en falta más variaciones en la forma y estructura de las improvisaciones, donde, sin embargo, Dorian me llevó al culmen del éxtasis con su forma de atacar las cuerdas y lograr un sonido claro y preciso pero vertiginoso. Tiene tanta horas de práctica a sus espaldas y tanta imaginación que podrías pasarte horas y horas escuchándole y no dejarías de alucinar y maravillarte. Este criajo, es, para mi, el nuevo Joe Bonamassa, incluso mejor.


De esta manera, el grupo fue presentando las canciones, comenzando por "High Class", canción que me parece perfecta para abrir un concierto, pues su in crescendo es como atravesar un túnel del tiempo que eclosiona con los primeros rayos de luz del ayer. (En serio, viajé en el tiempo, y sin necesidad de máquinas: riome del Dr.Who, de Marty McFly o el mismísimo hombre del tiempo, sin nombre, de H.G.Wells) y de esta guisa, y tras pasajes cargados de psicodelia (estaba en mi salsa) nos brindaron la apoteósica "Bliss", cuyo riff distorsionado con wah-wah poseyó al respetable, siendo el tramo final de la canción el que terminó de hacernos despegar. El resto del concierto, fue a más, siempre mejor que lo anterior, continuando con "Mind Exit" canción instrumental con un corte muy a lo Led Zeppelin en su rítmica cuyo sólo inicial es una fusión perfecta entre el Ritchie Blackmore más blusero y el Jimmy Page más armónico, pasando en su tramo final a recordárme a composiciones de virtuosos de la guitarra como Joe Satriani o Steve Vai. Un señor temazo. Después de alucinar un poco bastante, nos llega una nueva canción, que ni siquiera presentaron, (sólo se dirigieron al público al inicio y al final del bolo), y en efecto, una vez que miras su setlist, pone: NEW SONG...



En cualquier caso, el concierto prosiguió con canciones como Dig In Ending o la asombrosa Devil Man, la cual fue muy aplaudida, y que sin la voz de Elin, es levemente, menos asombrosa... es decir, si a esta canción le quitas ese soberbio inicio, pues como que algo falta...




Sin saberlo, sobrepasamos el ecuador del concierto y el grupo entre vítores, aplausos y algún que otro abucheo (medio broma medio en serio) se descolgaron los instrumentos, dieron las gracias en un discutible español y bajaron del escenario... paripé innecesario, dado las dimensiones del mismo y de la propia sala, por lo que a los pocos segundos de bajar volvieron a subir. Dieron, nuevamente, las gracias con leves inclinaciones (se nota que el carisma y el contacto con el público se lo lleva completamente la ausente Elin) y se dispusieron para ejecutar el tramo final con la intro: In the Beginning, pasaje instrumental que alargaron bastante para enlazar con la increible Black Smocke que dejó en shock a los asistentes, pues una vez acabada, despertamos del trance y volvíamos a estar en pleno siglo XXI. Fue entonces cuando, viendo como el grupo bajaba nuevamente del escenario, comprendimos que el concierto y viaje en el tiempo había llegado a su fin. Lo curioso es que nadie tuvo el valor, o la necesidad de reclamar que siguieran tocando, a pesar de ser algo que todos deseábamos. Fue un quiero y no puedo generalizado donde nuestras mentes estaban un tanto confusas. ¿Que había pasado? Realmente, ¿habíamos sido conducidos a los añorados 70? No había explicación posible. Fue, sin duda alguna, el concierto más raro de mi vida. Tan decepcionante como paradisíaco. El bolo más breve al que he asistido y sin embargo, uno de los más intensos y apasionantes que he disfrutado. Es entonces cuando surgen las preguntas: ¿Mereció la pena?... Dicen que lo bueno si es breve, dos veces bueno... ¿será cierto? ¿se cumplió tal proverbio con estos Pildoras Azules?... ¿En que momento hicieron honor a su nombre y nos extasiaron con pildoras sonoras que nos transportaron, rompiendo así, toda ley universal?

Damas y caballeros, si quieren una respuesta, debo decirles, que sigo sin tener una explicación... Lo que sí se, es que ayer ocurrió algo especial, algo más que anecdótico que puede llegar a ser un futuro rumor, de esos que finalmente se convierten en leyendas urbanas, de esas de las que podremos decir: "Yo estuve allí".

Vídeo grabado por mi. Inicio del concierto con High Class + Bliss




Epílogo: Como premio, además de descubrir la música de Árida, pude conocerles en persona y mantener una agradable conversación con ellos, por lo que mi decisión de no marcharme del local, fue una sabia elección. Elección acompañada de algunas fotos que pude hacerme con Sara y Javier, por un lado, y con Elin y Dorian de Blues Pills, por otro, quienes me firmaron su Ep "Devil Man". Dorian me regaló una púa, no personalizada, pero interesante, ya que al llegar a casa la probé y es realmente cómoda a la hora de atacar la cuerda, y no resbala. Tal vez me cambie a las Jim Dunlop XL Series Jazz III... Adios Dunlop Tortex de 1,14mm.




El botín de la noche

 Y colorín colorado, así acaba un concierto raro... por cierto, el Real Madrid se clasificó para semifinales de la Champion, y Marte seguirá aproximándose a la Tierra hasta el lunes 14, donde se encontrará a una distancia de 3 millones de km, lo cual está a un paso para el hombre en comparación con las vastas dimensiones del universo.

Nos leemos

RONDI

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