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miércoles, 26 de junio de 2013

Steve Vai & Evolution Tempo Orchestra: The Evolution Orchestra EuropeTour, Hotel Auditorium de Madrid (18-6-13)

Día: 18 de Junio de 2013. Lugar: Hotel Auditorium de Madrid.
Evento: Concierto atípico...


... y que en nuestro país, debería promulgarse más; seamos sinceros, la cultura musical en España no está bien arraigada y mientras que personas como Rihanna, Justin Bieber o Pitbull llenan lugares como El Palacio de los Deportes de Madrid o El Palau Sant Jordi de Barcelona con aforos de unos 20.000 asistentes, a conciertos como el realizado por Steve Vai el martes pasado, solo asisten 1200 personas. Bien es cierto que había dos factores negativos: El precio de la entrada, 80 € la más cara, 40 € la más barata, y que era martes, los días entre semana no suelen ser los más favorables para realizar conciertos. Si hubiese sido viernes o sábado, probablemente hubiese habido mayor número de asistentes. Aun así, el aforo se llenó en unas tres cuartas partes, lo cual no esta mal del todo, pero no obstante, sigue dejando mal sabor de boca que los promotores apuesten por musicuchos como los antes mencionados y que la gente pague sus desorbitados precios, que superan con creces los 80 € de Vai, que además iba a acompañado de una Orquesta. Repito, UNA ORQUESTA, más concretamente, la Orquesta de Rumanía: Evolution Tempo Orchestra. 

Lanzada esta pulla, hablemos de lo verdaderamente importante, hablemos de MÚSICA, si con mayúsculas, porque conciertos así, no se ven todos los días.
Tan solo seis meses han pasado desde que Vai visitó por última vez la capital. En su anterior concierto, el 16 de diciembre de 2012, presentó su más reciente álbum: The Story of Light (2012)   y trajo consigo a sus ya consabidos camaradas para ofrecernos un espectáculo musical y visual de altos vuelos que, a nivel personal, ha "eclipsado" el concierto del martes pasado en el Hotel Auditorium de Madrid, repito, desde mi punto de vista. Ya analizaré ese aspecto. De momento, centrémonos en el día 18.

No fui muy consciente de lo que iba a presenciar hasta media hora antes del concierto, al que llegué tras un día de locura en el trabajo y del que me escapé a duras penas, sin saber, a ciencia cierta,si llegaría a tiempo para el inicio del concierto. Una vez lograda la hazaña, me reuní con los colegas y en diez minutos nos encontramos bajando las escaleras del auditorio hasta nuestras butacas. La mía: Fila 2, butaca 30. ¿Sabéis?, aunque pongo fila dos, realmente era la primera línea de butacas, la más cercana al escenario, osease, que íbamos a tener al bueno de Steve Vai a escasos 5 metros. De repente lo celebramos como si nos hubiera tocado el gordo de Navidad y empezamos a... No espera, según el Sr. Lobo aun no es el momento.


Ya sentados y con Mike Oldfield de fondo, así cualquier espera se convierte en una delicia, comentamos la cantidad de instrumentos que había preparados sobre el escenario, el tamaño del arpa, las distintas baterías, hasta cuatro, cada una montada con instrumentos de percusión peculiares y diferentes de las demás y como no, llegamos a las guitarras de Vai y su imponente pedalera, la boca se nos hacía agua y hubo algún que otro comentario lascivo que algo tenía que ver con llegar muy rápido o manchar de blanco... si amig@s, por sucio que suene, ¿quien no desea tener un buen orgasmo?, que digo bueno, un excelente y exquisito orgasmo, musical.

Mirando el reloj, nos dimos cuenta de que Vai se retrasaba, el comienzo del show estaba previsto para las 21:30, pero las agujas ya marcaban las 21:39 y nada parecía cobrar vida sobre el escenario. Echamos la vista atrás y supimos porqué, el aforo no estaba completo y aun seguía llegando gente. La demora se prolongó hasta casi las 21:50. Aun así, la gente impaciente, esperaba paciente al son de la música del genial Mike Oldfield. Finalmente, las luces se apagaron, dejando unos pocos focos brillando en un tono morado realmente sutil que llenaba de una atmósfera íntima el escenario y fue entonces, cuando la orquesta al completo hizo acto de presencia, llevándose los aplausos del respetable.


Se hizo el silencio, y el director de orquesta, alzando su batuta, dio comienzo a dos horas de concierto inolvidables que comenzaron con Frangelica, interpretada por la Orquesta de forma magistral. Llegando las notas finales de esta pieza, entró en escena el otro protagonista de la noche, Steve "The Alien" Vai, arrancando la primera de muchas ovaciones de la noche. Mientras la Orquesta continuaba tocando la pieza, Vai comenzó a jugar con su amante de seis cuerdas, con el vibrato y su pedalera. Tras unos segundos de fulgurantes e histriónicos sonidos, comienzan a sonar los primeros arpegios de Racing of the World , uno de los temas incluidos en su último álbum. Gran forma de comenzar la noche, con una canción potente cuya estrofa, instrumental por supuesto, es de una sutileza realmente profunda que se viene arriba con ese "riff estribillo" tan armonioso a la par que rockero. La Orquesta, seguía sonando super potente, sobretodo los instrumentos de viento, al principio creía que me harían volar el peluquín. Terminada la última nota, el público alabó el buen hacer de los músicos con grandes aplausos, a lo que Vai respondió dando las buenas noches y las gracias por asistir a un evento tan especial, nos presentó a la Orquesta y su director, y dijo que nos preparásemos para cinco horas de música. Obviamente, estaba bromeando. Durante todo el concierto dedicó palabras de agradecimiento y nos hizo reir con algunos comentarios entre canciones.



Acabadas las presentaciones, era tiempo de The Murder, cuyo prólogo es una muestra de porqué Vai es considerado un músico de otra galaxia, el cual nos conduce por senderos inexplorados, y así, nos adentramos y atravesamos este bello, excéntrico y exótico camino. Alucinados y con la boca abierta, nuestras cabezas estallaban en una galaxia de sensaciones y percepciones donde el virtuosismo y la improvisación más milimétrica nos seducían para desnudar nuestras almas y por primera vez en tiempo, ser autenticamente libres, más cuando llegados a la parte del solo de percusión, los cuatros percusionistas, nos ofrecieron un esplendido duelo orquestado por Vai, que acabó con una carcajada generalizada gracias a una divertida broma musical realizada por uno de los percusionistas. Con el público totalmente entregado, Vai lanzó una púa a una joven, finalmente, esa púa se la quedó un amigo, jeje. Ahora si, Vai empuñó su púa para deleitarnos con Velorum , perteneciente a su nuevo álbum. Una de las mejores canciones que ha compuesto este caballero en los últimos años. Su rudo riff inicial, que se repite durante bastantes fragmentos del tema, hizo las delicias de los corazones más cañeros del lugar. Una delicia aderezada con auténtica pasión y dulzura gracias a una hermosa estrofa que pone el vello de punta para pasar nuevamente a ese cañero riff donde la Orsquesta lo dio todo mientras Vai agitaba su vibrato como si la vida le fuera en ello, para pasar a uno de los momentos más mágicos de la noche. Poderío y delicadeza se daban la mano en ese riff a medio tiempo con el que la Orquesta nos daba de bruces en toda la boca mientras Vai seguía el ritmo con unos pasos de baile como si de un contorsionista se tratase para dar paso a unos breves y sutiles solos entre riff y riff, que personalmente me hicieron gozar de lo lindo, llegando, así, a ese alocado minuto final realmente épico. Tras la última nota, el público  prosiguió con vítores y aplausos.


A continuación, vino Gentle Ways, canción, que bajaba las revoluciones y nos devolvía a un remanso de paz, demasiada paz a mi juicio, se me hace un poco larga y repetitiva. Habrá a mucha gente que le guste, pero no la hubiera incluido en el repertorio y de hacerlo, no tras Velorum, pero bueno, sin llegarme a los más profundo, fue genialmente interpretada y como tal, los músicos volvieron a recibir el cariño del público. Vai tras terminar la canción, pisó su impresionante pedalera y agitó su mano, haciendo sonar los primeros acordes de Answers donde el feeling con el público volvió y es que ese fue el momento en que todo el suelo temblaba y las butacas de movían: Todos, al menos los de mi alrededor, llevábamos el ritmo con manos y píe, alguno hasta agitaba la cabeza con esta canción en la que predomina un ritmo pegadizo que te hace desear bailar y que se potencia con tanta instrumentación. Con el final, Vai se marcó un tapping vertiginoso que enlazó con el comienzo de una de sus más aclamadas canciones y para mi, la segunda más especial de este caballerete tras el tema Tender Surrender, que por cierto, no interpretó, para mi desdicha y la de todos los asistentes. Bueno, que me lío. Era el turno de Whispering a Prayer, la declaración de amor, del susurro que hace levitar nuestras almas. Sensibilidad y magnetismo llevada al máximo de su expresión, sin embargo, sucedió que a pesar de ser interpretada de manera exquisita por la orquesta, noté a Vai menos acertado que en el concierto de diciembre, y eso que aquí lo bordó, imaginaos el nivel que mostró aquel 16 de diciembre, donde interpretó este mismo tema y logró que brotaran lágrimas de mis ojos de la emoción que sentí y claro, las comparaciones son odiosas y aquí no sentí ese susurro en mi interior que, seis meses antes, llegó a mi corazón (sí, es ñoño, y ¿que?... los heavys también somos sensibles, sniff). Aun así, fue uno de los momentos de la noche, más si cabe, cuando al final del tema Vai jugó con el público, haciéndonos repetir lo que tocaba, fue  bastante gracioso:


El respetable se puso en píe, aplaudiendo y vítoreando durante unos minutos, ante la sorpresa de Vai y la orquesta. Tras unas palabras, no recuerdo cuales, (mi memoría no da para tanto, el concierto fue hace una semana, jeje), Vai y Orquesta dejaron caer The Attitude Song, dejando a un lado la dulzura y sensibilidad de Vai por un poco de ritmo más movido, un poco de rock y jazz fusion lleno de toques progresivos donde volvió la locura, con solos ultra rápidos y una orquesta realmente juguetona. Pura delicia.

Debo añadir un detalle, no recuerdo en que canción fue, pero nos quedamos todos loquísimos. Vai bajó del escenario y paseo delante de la primera fila de butacas, acercándose a nosotros para dejarnos tocar su palanca... la otra palanca, sí, la de vibrato. Incluso se hizo fotos con el público, cogiendo alguna que otra cámara y realizando la foto el mismo, mientras seguía tocando. Un crack.

Nuevamente, llegó el momento de volverse intimista, y creo que es aquí donde radicó el "pero" de este concierto, el no llevar una dirección clara, interpretando un tema muy rítmico y cañero para pasar a continuación a otra muy pausada, así una y otra vez, al menos durante la primera  hora y cuarto, zarandeando un poco al espectador. Al menos, es la sensación que yo tuve. Prefiero, dos temas con más brío, seguidos de dos más pausados, de tal manera que se varía el repertorio pero con más atino, repito, desde mi punto de vista. Como decía, Vai volvía a ponerse intimista y esta vez en solitario, hora de I´m Becoming: Preciosa psicodelia con toques muy exóticos, que me erizó el vello y sirvió como preludio a Salamanders in The Sun que sin ser una canción demasiado llamativa, volvió a estar perfectamente interpretada. Reconozco que en este punto del concierto desconecté un poco, pero Vai y Cía, me volvieron a enchufar con The Crying Machine, una canción muy blusera que me recuerda más a gente como Ritchie Kotzen o Andy Timmons, también excelentes guitarristas. En esta ocasión, interpretada de forma mucho más extravagante a como fue compuesta y es que Steve Vai no para de reinventarse a si mismo, para deleite de los asistentes. Fue entonces cuando, Vai y Cia paralizaron el tiempo y el espacio para ofrecernos una gloriosa y fascinante interpretación de Lotus Feet, exquisitez de principio a fin, que condujo a otro monumental aplauso, en que el auditorio volvió a ponerse en píe elogiando tan maravillosa interpretación. Fue entonces cuando Vai soltó una de sus típicas bromas, se acercó al micrófono y dijo que tocarían un tema más y para casa, la respuesta generalizada fue, NOOOOO, a lo que Vai rebatió diciendo: "Una canción más, pero de cuatro horas, ¿queréis?" y la carcajada fue unánime y seguramente más de un@ pensó, yo entre ell@s: "Pues a mi no me importaría escucharte cuatro horas más".


Definitivamente, este momento desembocó en una interpretación ininterrumpida de unos 15-20 minutos donde Mr.Vai nos regaló los oídos con  Bangkok y Fire Garden Suite: Bull Whip/ Pusa Road/ Angel Food/ Taurus Bulba, todo del tirón, con múltiples improvisaciones que me evocaron a aquella época, que no pude vivir pero de la que si he aprendido mucho, en que la música sobre el escenario no tenía límites, donde grupos como Deep Purple, Led Zeppelin o The Mothers a Zappa (grupo de Frank Zappa, quien acunó al mismo Vai en sus inicios) podían prolongar un tema hasta el infinito y más allá, llevados por el momento con improvisaciones que convertían cada concierto en único e inigualable. Osease, una delicatessen que Vai recuperó para nosotros y donde mostró que su técnica con las seis cuerdas no solo está visible en la velocidad que te permite una guitarra eléctrica y su sonido con distorsión, pues electroacústica en mano, Vai hizo que le admirésemos y odiásemos a partes iguales, al tiempo que tarareaba las notas que tocaba, da igual lo rápido que fuera, clavaba cada nota, ligado, bending que hiciese. Que riqueza de conocimientos tiene este ser sobre la música y como puede ponerlos todos en practica, es alucinante. La orquesta, obviamente, no se quedó atrás y Vai les dejó sus minutos para que también mostraran sus cualidades mientras este preparaba su sitarelétrico para deleitarnos nuevamente. Estos 15-20 minutos fueron, probablemente, el mejor momento de toda la noche, y cuando más comunión hubo con el público, el cual fue invitado por Vai para alzar los brazos y moverlos de un lado a otro mientras tocaban Angel Food, algo inolvidable que aun no había acabado, todavía quedaba la cuarta parte: Taurus Balbu, volviendo a la guitarra eléctrica,  los aplausos volvieron a escucharse y la locura se apoderó de nosotros, siguiendo el ritmo con las palmas y donde el apoteosis se tornó demencial en una parte final totalmente épica.



El auditorio estalló y hubo gente que se acercó al escenario, Vai agradecido, lanzó unas cuantas púas y dando las gracias abandonó el escenario, no así la orquesta, que se dio su merecido baño de masas y comenzaron los bises con Liberty, preciosa canción, que tanto bebe del "Himno de la Alegría" de Beethoven, y sirvió de prologo al tema más laureado de la noche y probablemente de toda la discografía de Mr.Vai, hablo de For Love of God, no se si es LA CANCIÓN, pero cerca está de serlo y tocada en directo, junto a una orquesta, ya no hay calificativos ni palabras que puedan definirla. A nivel personal, rompí una cuerda de la guitarra invisible que estaba tocando, con eso lo digo todo. Después de escuchar esa canción, ya puede venir la muerte, la luz al final del tunel o el mismo Dios a buscarte que la paz en la que estás bañado elimina por unas horas los problemas de la vida. Pero sigamos, que aun es pronto para visitas. El público, nuevamente estalló de júbilo y Vai se ruborizó pues estuvimos aplaudiendo unos largos minutos donde no faltaron los Oeee, oeee, oeee, oeeee. Oooeeeeee, oooeeee y más cánticos. Mis amigos y yo nos inclinamos en señal de respeto y nos ganamos unas púas de regalo. =) .



Tras darnos nuevamente las gracias, ahora sí, venía la última canción de la noche:  Kill The Guy with The Ball, donde todas las butacas quedaron vacías, todos en píe, seguimos esta frenética canción donde hubo lucimientos de gran parte de la Orquesta y donde Vai interactuó mucho con el público, tocando unas notas y nosotros repitiéndolas, haciendo que cada lado del auditorio cantase notas diferentes para luego batirnos en duelo para acabar con un estruendoso canto que se fusionó con el increíble agudo que Vai logra con su preciosa amante, mientras algunos músicos de la orquesta se ponían en píe y hasta blandían los cuernos del METAL, se nota que hay mucho metalero suelto en las orquestas y eso mola. Y llegados a este punto, locura extrema, últimas notas y aplauso masivo, fotos, gente acechando el escenario, púas volando y de repente, Steve Vai dice: "El concierto de esta noche, ha sido grabado para su posterior edición, por lo que ahora la Orquesta y yo nos haremos una foto con todos vosotros,, así que, a juntarse todo el mundo", resultado:



En la siguiente foto aparezco, a ver si acertáis quien soy. Pista: Llevo una camiseta negra de "Piedra, papel, tijera, lagarto, Spock" de la serie The Big Bang Theory y estoy de mitad de la imagen para abajo.



Conclusión: Conciertos como el vivido el martes 18, se dan muy pocas veces en la vida y cuando es para presenciar y escuchar a músicos de tantísimo talento merece la pena hacer el esfuerzo  económico e incluso si es necesario desplazarse, conocí a gente de Barcelona que vino hasta Madrid para tan magnífico evento. Fueron, sin duda alguna, dos horas de música realmente fascinantes, llenos de magia y que no solo pasaron volando, además nos permitieron, al menos a mi, desconectar de los problemas y las dificultades diarias. Así pues, este concierto ha llegado cuando tenía que llegar y cumplió sobradamente, sin embargo, disfruté más el concierto que Vai dio el 16 de diciembre del año pasado. Tal vez sea porqué fue la primera vez que asistí a un concierto suyo y por lo que he hablado con varios veteranos, fue uno de los mejores que ha hecho en España en toda su historia, sea como sea, aquel día salí de la Sala Riviera flotando y creyendo que Steve Vai realmente es de otro planeta, pues hizo cosas que realmente impresionantes que aquí no repitió, tampoco era el lugar, ya que era un concierto con Orquesta, el protagonismo recaía en más gente, no solo en él, pero como decía, el 16 de diciembre, Vai ofreció un espectáculo de 10, tanto sonoro como visual, pocas veces un guitarrista solista tendrá tal número montado para una gira. Era como ver al Michael Jackson de los guitarristas, con la diferencia de que Vai, tuvo mucha empatía con el público, jugó mucho con nosotros e incluso hizo subir a varios asistentes al escenario. Creamos una canción conjunta en el momento, y un montón más de detalles que nunca se borrarán de mi mente. Para rematar, ese día su Whispering a Prayer  fue interpretado de manera colosal y además, nos ofreció la genial Tender Surrender, mi canción de Vai favorita. Independientemente de esta apreciación, el martes pasado fue una noche para enmarcar y ojala editen el concierto en cd y dvd para que tod@ aquel/la que no pudo asistir, lo disfrute cuantas veces quiera, pues será una buena inversión. Hablando de inversión, como dije al comienzo de la entrada, ojala en España apostasen más por los músicos de verdad. Cuantos músicos realmente buenos nos estamos perdiendo por la falta de cultura y por el borreguismo de nuestro país.


Larga vida a la MÚSICA. Repito, a LA MÚSICA.

 Setlist del concierto:
1 -  Frangelica 
2 -  Racing the World
3 -  The Murder
4 -  Velorum
5 -  Gentle Ways
6 -  Answers
7 -  Whispering a Prayer
8 -  I´m Becoming
9 -  The Attitude Song
10 -  Salamanders In the Sun
11 - The Crying Machine
12 - Lotus Feet
13 - Bangkok /The Fire Garden Suite: Bull Whip/ Pusa Road/ Angel Food/ Taurus Bulba

Bises

14 - Liberty
15 - For the Love of God
16 - Kill The Guy With the Ball

Nos leemos 

RONDI

P.d: Solución al "enigma" de la foto:


P.d.2.0: Las imágenes expuestas en la entrada, pertenecen a otras webs, entre ellas, la de Steve Vai o Rafa Basa. Lamento no poder colgar las fotos que hizo mi colega, el muy... aun no me las ha pasado. XD.


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