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miércoles, 22 de mayo de 2013

IRON MAN 3 (I): La película de superhéroes del mañana que tanto bebe del ayer

AVISO: la siguiente entrada contiene SPOILERS, aunque si has visto los trailers, no digo nada que los mismos no desvelen o ¿Sí?...Solo leyendo saldrás de dudas. MUA JA JA JA...


Al igual que Stan Lee revolucionase el universo del cómic trayendo de vuelta a la olvidada figura del Superhéroe, Iron Man 3 nos conduce por nuevos senderos dentro del cine de Superhéroes, senderos que han provocado disparidad de opiniones y con los que seguro tanto los productores como guionistas, director y actores contaban,  pues como se dice en la que es la mejor frase de toda la película: “Ya sabe quién soy, pero no sabe dónde estoy  y  jamás me verá llegar”.

Marvel Studios ha forjado una película del auténtico Iron Man, es decir, no de la armadura sino del hombre tras la armadura, el auténtico héroe. He aquí una historia de superación completamente inesperada.


El gran cómic El demonio en una botella iniciaba su relato con la siguiente cita: “Un héroe es un hombre que gana batallas en situaciones desesperadas por una causa, por un ideal o por las vidas de los inocentes. La causa y el ideal pueden variar con los titulares de la mañana, mientras que la de los inocentes, en el mundo actual de moralidad dudosa, podrían acabar resultando los culpables. Lo que deja sólo una constante en la definición: Un héroe es sobre todo, un hombre… un hombre sometido a presiones y responsabilidades que exceden las de sus pares. Es una carga que acaba por cobrarse su precio, incluso en el más valiente guerrero. Y es entonces cuando empieza la prueba de un verdadero héroe”. Así podría dar comienzo esta tercera entrega, donde presenciamos a un Tony Stark más humano que nunca, que se siente más vulnerable e insignificante de lo que se ha sentido jamás debido a los acontecimientos de New York en Los Vengadores: dioses, alienígenas, nuevos universos, toda una muestra de grandeza que empequeñece al bueno de Tony. Él lo sabe y le apabulla, le atemoriza y no le permite dormir, y aunque no le vemos tomar un sorbo de alcohol en toda la película, lo cual no significa que haya dejado tan "sana" afición, está claro que los acontecimientos de New York son lo suficientemente tormentosos como para producir una gran inseguridad en una persona que de por sí lo es, díganme sino el porqué de su alcoholismo...  En cualquier caso, esas inseguridades y temores generan en Tony frecuentes ataques de extrema ansiedad en los que da serias muestras de adicción por la armadura, sin la cual se siente desprotegido. Tenemos por tanto, un héroe, un hombre emocional y psicológicamente inestable (más de lo que de por sí estaba) al que el destino le tiene más de una sorpresa reservada, siendo su momento más vulnerable y arrogante, el elegido por tan cruento destino para abordar su vida y la de los suyos, haciendo añicos aquello por lo que ha luchado. ¿Será Tony capaz de superar sus fobias y salir airoso ante esta nueva amenaza y además lograrlo sin su preciada armadura?


Así planteado, tenemos el clásico esquema de superhéroes con toques dramáticos debido a los miedos que atormentan a Tony, lo cual da muestras de un mayor intento de realismo. Tanto es así, que ya desde los primeros trailers, la pregunta que muchos nos hicimos fue: ¿van a copiar a Nolan y su The Dark Knight Rises? La respuesta: Ni en vuestros sueños más estrafalarios, pues los vericuetos que deberá atravesar nuestro buen amigo Tony son totalmente inescrutables, haciendo que el personaje avance en la película cual videojuego de plataformas, realizando una deliciosa y delirante mezcolanza de géneros que no sabemos por dónde nos llevará, fusionando el cine de acción de los 80 con geniales homenajes como los realizados al agente 007 y a Indiana Jones  y El templo maldito, amén de ese pequeño “Tapón”, aquí llamado Harley, que humaniza y nos acerca aún más si cabe a un Tony que momentos antes nos abre su corazón (muy relevantes sus gestos para con Happy y Pepper).
Como buen Tony, poseedor de una de las mentes más privilegiadas del universo Marvel , hará verdadero alarde de su excéntrica  genialidad, ejerciendo tanto de detective (es más detective en una sola película que Batman en toda la trilogía de Nolan) como de, ya consabido, manitas, creando sofisticados cachivaches, para enfrentarse a los malos de turno, con el material más rudimentario. Los toques de humor Made in Marvel Studios siguen intactos aunque a veces se tornen excesivos. Y llegamos al elemento más a tener en cuenta: Esta tercera entrega contiene más escenas de acción y combate que las dos primeras películas de Iron Man juntas, lo cual se agradece, eso sí, no llega, ni de cerca, a los niveles mostrados en Los Vengadores.

Continuando con esas escenas de acción, nos encontramos con nuevos elementos nunca explorados en el cine de superhéroes y que al contrario de lo que muchos piensan, son elementos que ya existían y en las viñetas nada menos, pero que nadie había rescatado hasta la fecha. Veamos un ejemplo.

The Invencible I.M #125 (Agosto del 79)
por D.Michelinie y J.Romita Jr. Portada de Bob Layton

Portada de Misión en Mónaco, historia donde Tony recibe clases de artes marciales de la mano del Cap.América para combatir junto a Rhodey haciendo frente a Justin Hammer y sus compinches en una guerra de espionaje industrial, donde Tony es desprovisto de su armadura. 
Dedico tan emblemática portada a los "acérrimos fans" de los cómics de Iron Man que critican el "excesivo" protagonismo de Tony, sin su armadura, en momentos de acción, disparos e infiltración durante la película, pues acabamos de ver que la idea procede de las viñetas, no es una "locura" ideada por Shane Black, que por otra parte, ha tenido muchos bemoles para llevarla a cabo.
Dicho esto, solo pido un poco de documentación antes de despotricar contra algo. Por cierto, el cómic mencionado sirve de antesala al excelente El demonio en una botella.

A continuación,"Es la hora de las tor...digo...de los homenajes":












Una vez hablado de las diferentes influencias de las que Shane Black se ha valido para hacernos disfrutar con la que actualmente es la novena película más taquillera de la historia del cine, hay que analizar el trabajo que el estudio ha llevado a cabo para crear todo un referente en lo que a mensaje y simbología se refiere, pues pocas veces una película suele ser tan fiel y homogénea  respecto al mensaje que intenta transmitir. Un mensaje que se hace esperar pero que una vez llega a nosotros, principalmente al fan, solo cabe rendirse ante él y aplaudir, o resistirse y aborrecerlo profundamente. Siempre habrá términos medios, pero esta película es de las que menos medias tintas admite, al menos es la impresión que obtengo debido a las reacciones que se está generando.

Marvel Studios envía varios mensajes. El primero de ellos va dirigido al fan: “Nada es intocable”. La pregunta es: ¿es eso cierto? Y lo que es más intrigante: ¿es posible y viable?

En un mundo donde ya nada sorprende, Marvel Studios, de la mano del director y guionista, Shane Black (director de la genial Kiss Kiss, Bang Bang y guionista de las inolvidables Arma Letal 1 y 2) nos ofrece una alternativa a todo lo visto hasta ahora como ya hiciera Marvel en los años sesenta dentro de las viñetas. Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, entre otros, crearon superhéroes realistas, que a pesar de sus múltiples aventuras y espectaculares hazañas tenían los pies en la Tierra, convirtiendo sus poderes en una dudosa virtud que lastraba sus vidas. Nunca hasta ese momento se había visto algo así y dado que esa faceta fue evolucionando en el mundo de las viñetas hasta llegar a la deconstrucción del Superhéroe de la mano de Frank Miller (Daredevil Born Again, El regreso del caballero oscuro) y Alan Moore (Watchmen), Marvel Studios ha realizado el camino inverso, pasando de la deconstrucción al forjamiento,  regalando al espectador un toque de aventura que se había perdido en el camino de la conversión del cómic al celuloide y que solo Capitán América: El primer vengador y primeros minutos de Thor llegaron a vislumbrar.

Ese toque de aventura que predominaba en los cómics Marvel durante los 60-70, en los que cualquier cosa podía pasar, se estaba perdiendo en el cine de superhéroes con el hiperrealismo -Batman de Nolan– o con los mundos cohesionados –la llamada Primera Fase de Marvel Studios–. Tanto la trilogía del caballero oscuro como las andaduras hacia Los Vengadores, habían mostrado sus cartas y ambas revolucionaron con sus propuestas, y cabría preguntarse, como lo haría Stan Lee: “¿Esto es todo, ya no podemos aportar nada nuevo al género superheroico?". 
Si el hiperrealismo ya ha llegado hasta sus últimas consecuencias, ¿para que repetir los méritos y errores de la competencia?


O, ¿por qué intentar realizar una película plagada de adrenalínica acción como Los Vengadores, con la que no se puede competir, si para eso estará Los Vengadores 2 e incluso Los Guardianes de la Galaxia?








C.A: Supera eso hijo / I.M: ¿Shawarma?..¿que coño es un Shawarma?
Hulk: Hulk deber hostia a Thor / H.K: Con lo agusto que estaba en mi nido
B.W: ¿Habrá quedado claro que tengo mi cuenta en rojo?
Thor: Por las barbas de Odín, ¿que tipo de ser será un mono de feria?  

¿Por qué no abordar las peripecias del héroe desde nuevas perspectivas?  Entonces,  Shane Black, en un alarde de osadía junto a Drew Pearce, nos plantean un juego del que sin duda salen victoriosos. Cual partida de póker descubierto, Marvel Studios mostró sus cartas poco a poco, haciéndonos creer que veríamos un nuevo de The Dark Knight Rises pero en Iron Man. Sin embargo, en Iron Man 3, todo cambia y nada es lo que parece, y por primera vez en tiempo, en una actualidad donde el exceso de información hace que sepamos todo cuanto ocurre en una película mucho antes de verla en el cine, Shane Black sorprende a propios y extraños ofreciendo al espectador un film muy alejado de los cánones habituales del cine de superhéroes, que hasta ahora mantenía unas bases, ciertas reglas o directrices que aquí en gran medida se saltan a la ligera; una película de aventuras que homenajea los géneros o películas antes mencionad@s, así como la etapa de D.Michelinie - J.Romita Jr al frente del Vengador dorado, muy bien dirigida , con mucho pulso, que entretiene y divierte; y aún durando 130 minutos nunca decae.

Con el sello de aprobación de Stan "The Man" Lee

Iron Man 3 funciona a las mil maravillas, aun con sus pequeños flecos en el guión. Pero claro, esta no es una película al uso: detrás de ella hay todo un universo de papel con millares de fans; y unos autores que han creado todo ese universo, el cual no siempre queda fielmente reflejado en la pantalla, y este es uno de esos casos donde el material original se revisa y modifica ¿impunemente? Esto nos lleva a la premisa antes planteada: “Nada es intocable, ¿o si?”. Partimos de la base que no siempre llueve a gusto de todos: hay lectores y seguidores de comics que se sintieron decepcionados con Los Vengadores de Whedon... Así pues, es obvia  la diversidad de opiniones que siempre generará una adaptación. Más aún cuando, en las ansias de sorprender, realizan uno de los  giros de guión más atrevidos que al menos servidor ha podido degustar en pantalla grande en los últimos años, que además es coherente con lo mostrado en la película, y que seguro a nadie dejará indiferente. Dicho giro argumental, es comparado por algunas personas con los giros inesperados que se llevan a cabo en “Batman Begins” y “The Dark Kngiht Rises”, los cuales ni son giros ni son nada, además de ser predecibles y no modificar, en absoluto, el desarrollo de la cinta, cosa que si logra Iron Man 3. El desconcierto se apodera del espectador, más aún si se es fan de los cómics. En cualquier caso, la moneda ya está lanzada y una vez que Shane Black destapa sus cartas te das cuenta de que algo inusual está pasando, algo nunca visto en el cine de superhéroes. ¿Una jugada maestra? ¿Una falta de respeto? Eso debe valorarlo cada cual. Yo lo considero una gran idea inacabada, que sin embargo no enturbia el resultado de la película como tal, aunque si como adaptación. El fan menos exigente o el más abierto de mente (cada cual que se meta en el respectivo saco) usará su imaginación para terminar de engranar toda esa jugada que, bien es cierto, podría haber sido más redonda; y es aquí donde sale el fan que llevo dentro, un fan aun perplejo que a pesar de las libertades creativas que Black y Pearce se han tomado, desea analizarlas con la mente más abierta que le sea posible... Pero ya si eso mañana, que tengo una cita con Pepper Potts, en mis sueños por supuesto, y aun debo elegir que traje de gala ponerme.





To be continued...

RONDI

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